Long as I remember, the rain been comin' down
clouds of mystery pourin' confusion on the ground
good men through the ages tryin' to find the sun
And I wonder, still wonder, who'll stop the rain
Who'll Stop the Rain-Creedence Clearwater Revival
La lógica indica que el viernes es el día ideal de la semana, el momento en que se acaba la parte tediosa de los siete días y comienza el disfrute en lo que uno prefiera dedicar su tiempo. El viernes es cuando las personas salen a divertirse con la gente que quieren y olvidan los males que los agobian para poder recargar las baterías.
Pero esta ecuación aparentemente lógica no cuadra con todo el mundo. A pesar de todo los viernes a la noche son los momentos donde algunos no tienen responsabilidades que les permitan eludir el pensar en lo que tratan de solucionar todo el tiempo, incluyendo los feriados, pero donde fallan una vez tras otra; la soledad. Quien padezca de esto, el viernes puede buscar la ilusión de que no lo hace, puede querer negarlo o pretender encontrar gente nueva pero, sin remedio, al final del día, haya ligado o no, sabe que no está acompañado y le llega la hora depresiva del “¿Qué es lo que debería hacer?”
No es demasiado fructífera esa hora, si supiera que hacer no se estaría en esta posición risible de tan patética. De cualquier manera como se reacciona en ese momento es muy personal, tanto como la forma en que se quiere palearlo(música, amigos, etc.), que ayudan pero al fin y al cabo no van a lo de fondo.
¿Es uno un fracasado? Puede ser, pero es mejor creer que se postergó ese aspecto en pos de otros -mejor no pensar bien en cuales porque lo que empezó como una típica depresión de viernes por la noche puede terminar en un replanteo existencial, que por otra parte nunca está de más hacer, pero que puede traer consecuencias trabajosas y/o duras en torno a la forma en que uno se percibe a si mismo-. No, en modo alguno, lo fácil es hacerlo cómodo, el problema es en parte de uno pero, por otro lado, esto se atenúa con la carencia de otra cosa (carencias que o no son tales o también dependen de uno): suerte, conocidos, tiempo, lo que sea viene bien para justificar los errores propios y ponerlos en un lugar -aunque sea un poco- más lejano.
Encima lo peor no es la situación, sino saber que se está muy lejos de resolverla, suerte que la esperanza es lo último que se pierde. Al fin y al cabo, los viernes a la noche tristes, terminan siempre en promesas que después no se cumplen o bien porque no tienen sentido, o bien porque es preferible pensar que no tienen sentido, pero lo normal es que se piense mucho y no se actúe en consecuencia. ¿Por qué esa falta de actitud?
No se, pero necesito aire. Estoy fundido, quiero un descanso en este frente.
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